30/11/10 - "Acostumbrados al pecado"
¡Es terrible estar viciado en algo! La persona viciada no consigue dominarse. Todos los viciados comenzaron con pequeñas dosis. Al final, la recuperación es difícil y el final puede ser trágico. Algo parecido sucede cuando se habla sobre el pecado. Pecar también puede convertirse en un vicio. Cometer un error por primera vez puede dejarnos con la conciencia pesada. Pero después de algún tiempo, al repetir el error, puede que ya no nos parezca tan malo. El error, el pecado, termina convirtiéndose en un hábito, en un vicio. Pero, en realidad, el error sigue siendo un error y las consecuencias también permanecen. Y, al contrario de lo que muchos piensan, la voluntad de Dios es solamente una y no cambia de acuerdo a los tiempos. El pecado no debe dominarnos aun sabiendo que tenemos la posibilidad del perdón. A pesar de las consecuencias del pecado, lo que de hecho lleva al cristiano a dominar el pecado es el gran amor de Dios. A fin de cuentas, fue para perdonarnos que envió a Su Hijo, Jesús, al mundo. Fortalecido en la Palabra de Dios, luchemos contra el pecado para que él no nos arruine la vida en este mundo y en la eternidad.
Oremos: Doy gracias oh Dios, por el perdón diario. Ayúdame a vencer las tentaciones que todos los días pones delante de mí. Amén
Lee en tu Biblia: Romanos 6:14-15





