01/11/10 - "Ni rico, ni pobre"

 

En la Biblia, el sabio rey Salomón pide que Dios le de apenas el pan que es necesario para la vida. Él sabía que si tuviese más de lo necesario podría olvidarse de Dios y volverse orgulloso. Si se volviera pobre, podría caer en pecado. Ambas situaciones estarían creando dificultades de relacionamiento con el prójimo.
El hecho de que seamos bendecidos con bienes materiales no nos debe conducir al orgullo ni alejarnos de Dios. De la misma manera, en la ausencia de estos bienes, no nos convirtamos en personas infelices e indignas con el Salvador. Estamos apenas de paso por esta vida. Sigamos a Jesús y orientados por Su Palabra, encontremos el equilibrio para un relacionamiento saludable con el prójimo. Jesús no nos promete riqueza ni pobreza. Él nos promete la salvación eterna por la fe en Él. Esta no depende de lo que tenemos o no.


Oremos: Enséñame Señor, a lidiar con los bienes materiales o con la falta de ellos, según Tu Santa voluntad. Que yo nunca me olvide de Ti, sea en la riqueza o en la pobreza. Amén.