22/08/11 - "Felices son los humildes"
¡Ser feliz es ser humilde! ¿Será que esta máxima que Cristo enseñó aún tiene significado en el mundo en el que vivimos? La desobediencia de los primeros seres humanos, Adán y Eva, trazó una trayectoria de destrucción que nos trajo la muerte y la infelicidad por el alejamiento de Dios. Pero Jesús puso al ser humano de vuelta en el camino de la verdadera felicidad. El propio Jesús fue humilde para que a través de Él tuviéramos el perdón. Jesús nos mostró eso en su humillación, pues dejó de usar Su poder. Aun siendo Dios, Él sirvió a todos, sin cualquier parcialidad. Su humilde muerte en la cruz nos trajo salvación. Jesús asegura que los humildes recibirán lo que Dios ha prometido: el descanso eterno. La promesa de que seremos exaltados juntamente con Cristo es fiel y verdadera. Jesús nos anima a que vivamos humildemente delante de Dios Padre, pues esta es Su voluntad.
Oremos: Querido Salvador Jesús, Tu vida fue el ejemplo perfecto de humildad. Perdóname, Señor, por mi orgullo y egoísmo. Gracias por hacerme feliz, aun que no lo merezca. Amén.
Lee en tu Biblia: Mateo 5:5





