24/05/11 - "Ah, si yo supiera..."
Cierto día una señora, vestida muy sencilla, golpeó la puerta de una casa y pidió un paraguas. La dueña de la casa, de mala gana, prestó uno viejo y le dijo que no le iba a prestar el nuevo porque probablemente nunca más lo recibiría de vuelta. A la mañana siguiente, un oficial de la guardia real bajó de un caballo y le devolvió el paraguas con las palabras: "La reina Victoria, de Inglaterra, agradece por el buen servicio que ha prestado a su majestad". Toda desconcertada, la mujer dice: "Ah, si yo supiera que era para la reina...".
La Sagrada Biblia nos dice: "No dejes de recibir a aquellos que vengan a tu casa; porque algunos que fueron hospitalarios recibieron ángeles, sin saber" (Hebreos 13:2). Y Jesús dice en el evangelio de Mateo que todo lo que hacemos a los más humildes de sus hermanos, es a Él a quien lo hacemos (Mt 25:40)
Jesús llama a la puerta y quiere ser nuestro huésped principal. Si Él se hospeda en nuestro corazón, seremos las personas más felices del mundo.
Oremos: Señor Jesús, concédenos la felicidad de tenerte a nuestro lado en todos los momentos de nuestra vida. Amén
“No os olvidéis de ser amables con los que lleguen a vuestra casa, pues de esa manera, sin saberlo, algunos hospedaron ángeles” (Hebreos 13:2)





