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LA BIBLIA
- La Biblia es, en todos sus términos, la Palabra de Dios;
- Consecuentemente, todos los hechos relatados son absolutamente verdaderos;
- Fue inspirada por obra del Espíritu Santo;
- Se interpreta a sí misma;
- Es la única verdad Divina conocida sobre la tierra, más allá de la vida de Jesucristo;
- Anuncia la salvación por la fe en Jesucristo;
- Y, por lo tanto, debe ser diligentemente oída y estudiada.
Referencias: 2 Pedro 1:21; 1 Corintios 2:13; Juan 5:39; 20:30-31; Lucas 11:28; 2 Timoteo 3:15-17.
DIOS TRINO
- Dios es trino. Esto es, un solo Dios en tres personas: Padre, Hijo y Espíritu Santo;
- Estas tres personas son iguales;
- Ignorar o negar uno es rechazar a todos;
- Él es el Creador, Salvador y Santificador.
Referencias: Deuteronomio 6:4; Mateo 28:19; Juan 5:23; 1 Juan 2:23; 2:1-2; Génesis 1:1; Romanos 15:13; Lucas 2:11; Tito 3:4-6; Gálatas 3:20.
EL HOMBRE
- El hombre no es producto de una evolución, sino que fue hecho por Dios en un acto directo de creación;
- Le fue dada un alma inmortal, dotada de perfecta santidad y creada para vivir eternamente;
- Al no permanecer en obediencia a la voluntad Divina, rompió la comunión íntima con Dios y quedó totalmente inclinado al mal y sujeto a la muerte;
- En su estado natural, no puede, por cualquier poder o fuerza de su parte, restablecer las relaciones con Dios.
Referencias: Génesis 2:7; 1:27; 3; 6:5; Salmo 14:3; Romanos 5:12; Isaías 64:6; Salmo 143:2; 1 Corintios 2:14; Eclesiastés 7:20.
LA LEY DE DIOS
- La ley de Dios exige espíritu, pensamientos, palabras y acciones perfectas;
- La ley condena íntegramente a todos aquellos que la transgreden;
- La ley no puede salvar a los hombres, porque nadie puede cumplirla a la perfección;
- Su función principal es la de llevar al hombre al conocimiento de su condición de pecador.
Referencias: Mateo 5:48; Deuteronomio 27:26; Romanos 3:20; Gálatas 3:19; Santiago 2:8.
EL PECADO
- Cada pensamiento, palabra y hecho contrario a la ley de Dios es pecado;
- Cada ser humano es pecador de nacimiento;
- Todo el mal en el mundo es consecuencia del pecado del hombre;
- El pecado lleva a la condenación eterna.
Referencias: 1 Juan 3:4; Juan 3:6; Génesis 8:21; Romanos 5:12; 6:23; Salmo 5:4; Santiago 1:13-15.
LA JUSTIFICACIÓN
- Todo cuanto era necesario para la reconciliación del mundo con Dios fue hecho cuando Jesucristo, cargando con el castigo que merecían los hombres pecadores, dio su vida en la cruz, y resucitó;
- Dios, a causa de la obra de Jesucristo, declaró a la humanidad libre de la deuda y culpa del pecado;
- Esta justificación se hace realidad en la vida de la persona cuando el Espíritu Santo provoca en ella la aceptación de la misma;
- Por causa de Jesucristo y mediante la fe, cada persona que cree es declarada libre de su culpa y puesta en paz con Dios; esto es un regalo del amor de Dios.
Referencias: Romanos 5:18-19; 3:22-24,28; 2 Corintios 5:19; Hechos 10:43; Efesios 2:8; Juan 1:12; Gálatas 2:16.
LA GRACIA
- La gracia es la actitud y pre-disposición de bondad y compasión de Dios, mostrada al hombre pecador que no puede hacer nada en su propio beneficio. Dios viene en favor del hombre, aún cuando el hombre está en contra de Dios.
- Esta gracia es gratuita porque no está basada en ningún mérito u ofrecimiento de parte del hombre.
- Esta gracia es universal: Dios se encarnó en Jesucristo para beneficiar a toda la humanidad; todos han sido declarados justos a través de él, y ésta invitación de gracia se extiende a todos, si bien sólo se benefician con ella quienes la aceptan por medio de la fe.
- La gracia de Dios es revelada en el envío de Jesucristo como hombre, en la justificación del pecador, en su regeneración por el Espíritu Santo y en su glorificación.
- La gracia de Dios es resistible; el hombre la puede rechazar o negar su existencia y con ello sufrir las consecuencias del pecado, es decir la condenación eterna.
Referencias: Romanos 3:21-31; 11:6; Efesios 2:1-10; Tito 3:3-7; Marcos 16:16; Juan 3:18-19.
EL SALVADOR
- Jesucristo es el Hijo de Dios Padrey que es igual al Padre en todos los sentidos;
- También es el hijo de la virgen María y que fue hecho hombre a fin de que pudiese redimir al mundo;
- Satisfizo las exigencias de la ley Divina en lugar de todos los hombres, guardando los mandamientos de Dios en nuestro lugar;
- Cargó con el castigo de nuestros pecados sufriendo y muriendo en la cruz, en nuestro lugar;
- Resucitó corporalmente de entre los muertos y hoy vive;
- Vendrá visiblemente por segunda y última vez en el fin del mundo para juzgar a los vivos y a los muertos.
Referencias: Juan 5:19-23; 10:30; 14:9,19; Mateo 1:18-25; 1 Pedro 2:22-24; Gálatas 3:13-14; 4:4-5; 1 Juan 2:1-2; Romanos 4:25; Hechos 1:11; 10:42; 2 Timoteo 4:1.
EL EVANGELIO
- El Evangelio no es una nueva ley, o ley superior, sino que es la revelación de la buena noticia de aquello que Dios en Su gran amor y bondad hizo, hace, y continúa haciendo, por medio de Jesucristo para la salvación de toda la humanidad;
- El Evangelio ofrece en forma gratuita a todos los pecadores la justificación lograda por Jesucristo;
- Por el evangelio de Jesucristo, Dios salva eternamente a aquellos que con fe aceptan sus promesas.
Referencias: 1 Timoteo 2:4; Lucas 4:18-19; Juan 3:16; Romanos 3:21-24; 1:16; Marcos 13:10.
EL ARREPENTIMIENTO
- El arrepentimiento es el reconocimiento del pecado y el sincero pesar por el mismo;
- El arrepentimiento implica el sincero deseo de no volver a cometer pecado y la decisión de cambiar de actitud;
- El arrepentimiento es una condición sin la cual ningún hombre puede tener la esperanza de ser salvo;
- Todo pecador verdaderamente arrepentido tiene asegurado el perdón gratuito y completo de Dios.
Referencias: Isaías 55:6-7; Mateo 4:17; Marcos 1:15; Lucas 18:13-14; Hechos 2:38; 3:19; 2 Corintios 7:10; Lucas 15:7; 1 Juan 1:8-9.
LA FE
- La fe es la aceptación de Jesucristo, por parte del pecador arrepentido, como su único Salvador;
- Y también la completa confianza en Jesucristo para el perdón de los pecados y la salvación;
- La fe no es un acto personal o un mérito humano, sino la obra del Espíritu Santo en el ser humano;
- Aquel que permanece en esta fe hasta el fin, será salvo real, plena y eternamente;
- Sin fe la salvación es imposible.
Referencias: Juan 1:12, 16; 3:36; 11:25-26; Hechos 10:43; 16:31; Gálatas 2:16; Efesios 2:8; 1 Corintios 12:3; 1 Pedro 1:5; Mateo 24:13; 1 Timoteo 4:1; Filipenses 3:9; Romanos 10:17.
ESPÍRITU SANTO
- El Espíritu Santo es una persona del Dios Trino, por lo tanto, no es una mera fuerza, poder o manifestación de Dios que esté a disposición del creyente.
- Él es quien opera en la persona el nuevo nacimiento o regeneración por medio del arrepentimiento y la fe;
- El bautismo del Espíritu Santo que se promete en la Biblia ocurre en el momento de la regeneración, y no necesariamente se manifiesta de un modo extraordinario.
- El Espíritu Santo habita en el creyente, lo hace hijo de Dios y lo une a la familia de la fe (la Iglesia) para servir a Dios y al prójimo;
- El Espíritu Santo santifica al creyente, consagrándolo y buscando su pleno desarrollo;
- Le permite vivir un anticipo de lo que será y recibirá en la vida eterna;
- Los dones y frutos que da el Espíritu Santo son para el crecimiento del reino de Dios y no para provecho personal o como un fin en sí mismos.
- El Espíritu Santo actúa por medio de la Palabra de Dios, sea ésta escrita, hablada o visible; y puede hacerlo en la forma que mejor le pareciere.
- La venida del Espíritu Santo inaugura los tiempos previos a la segunda venida de Jesucristo. Él resucitará a los creyentes y los glorificará.
Referencias: Mateo 28:19; 1 Corintios 2:11-12; 12:4-11; Juan 3:6-8; 16:8-11, Romanos 8:11,15-17; Tito 3:5-7; Efesios 1:13-14; 1 Tesalonicenses 4:7-8; Hechos 2:17; Gálatas 5:22-25.
LA CONVERSIÓN
- La conversión no es un mero cambio de conducta, sino un cambio profundo y esencial del ser, un renacer espiritual del hombre;
- La conversión es realizada por el Espíritu Santo por medio de la Palabra;
- La conversión se produce en y a través de la aceptación de Jesucristo como Salvador y Señor.
Referencias: 2 Corintios 5:14-17; Gálatas 2:20; Ezequiel 11:19; Juan 1:12-13; 3:3; Romanos 10:17; 1 Juan 5:1; Hechos 8:29-39.
LA SANTIFICACIÓN
- La conducta y vida santificadas siguen a la conversión, y son frutos y consecuencia de la fe;
- Los sacramentos, Bautismo y Santa Cena, más la meditación en la Palabra de Dios hacen a la santificación del ser humano.
- Todos los cristianos deben ser, y son, activos en buenas obras; (Como consecuencia de la fe en Cristo)
- La santificación es progresiva;
- La perfecta santidad se alcanza únicamente en la vida eterna.
Referencias: 2 Corintios 7:1; Gálatas 5:6, 25; 1 Tesalonicenses 4:7; Efesios 2:10; 4:22-24; 1 Pedro 1:14-16; Filipenses 3:12-14; Hebreos 12:14; Romanos 12:1-2.
LA IGLESIA
- Existe una Iglesia invisible, que es el conjunto de todos aquellos que aceptan verdadera y sinceramente a Jesucristo como su Salvador;
- Esa Iglesia es una sola;
- Jesucristo es cabeza y Señor de la misma;
- Todos sus miembros gozan de iguales derechos;
- Tiene sus miembros dondequiera que se conozca, acepte y proclame activamente el evangelio de Cristo.
- Su función esencial es llegar a todo el mundo con la predicación de la Palabra de Dios para que las personas conozcan a Jesucristo, crean en Él y vivan la fe;
- Durará para siempre.
Los luteranos creen y enseñan también que:
- Existe una Iglesia cristiana visible, la cual se compone de todos aquellos que profesan la fe cristiana y se reúnen en torno a la palabra de Dios para meditar en ella, participar de los sacramentos y servirse mutuamente para crecer en la fe;
- En esta Iglesia visible, a causa de la inherente inclinación del hombre hacia el mal, es posible encontrar hipocresías, prejuicios, intentos de falsear doctrinas y otras prácticas no cristianas.;
- A pesar de eso, es menester de todo cristiano buscar aquella parte de la Iglesia visible que busca, respeta y practica fielmente las enseñanzas de Jesucristo, para unirse a ella y fortalecer su fe.
Referencias: Juan 18:36; Lucas 17:20-21; 1 Corintios 11:18; 12:13; Efesios 1:22-23; 2:19-22; Mateo 16:18; 13:47-48; 22:2-14; Romanos 16:17; 2 Tesalonicenses 3:6,14; 2 Corintios 6:14-18.
Nosotros a igual que la Iglesia Evangelica Luterana no estamos de acuerdo con los sistemas jerárquicos de gobierno eclesiástico y sostienemos la autonomía de la congregación local, que, sin embargo, está ligada a la autoridad de la Palabra de Dios en enseñanza y práctica.
En virtud del sacerdocio universal que enseña la Biblia, en la Iglesia Luterana todos los cristianos toman parte activa en el gobierno y trabajo de la Iglesia. De todos modos, existen pautas operativas a fin de desarrollar su trabajo en forma efectiva y ordenada. Generalmente se crean comisiones y organismos cuya principal función es la de encaminar el trabajo mancomunado de las congregaciones.
EL BAUTISMO
- El Bautismo es un lavamiento regenerador, instituido por Dios;
- Se destina tanto a niños como a adultos, y se puede aplicar lavando, rociando con agua o sumergiendo en ella;
- Es un medio que Dios Espíritu Santo utiliza para engendrar la fe en las personas;
- Quienes son bautizados en nombre de Dios Padre, Hijo y Espíritu Santo reciben, por gracia, el perdón de los pecados y la promesa de vida eterna.
Referencias: Mateo 28:19; Tito 3:5; Marcos 10:14; 16:16; Hechos 2:38; 16:15; 22:16; Colosenses 2:12; Gálatas 3:27; Efesios 4:5.
LA CENA DEL SEÑOR, O SANTA CENA
- En el sacramento de la Santa Cena, el cuerpo y la sangre de Jesucristo están verdaderamente presentes en y con el pan y el vino, y son recibidos por todos los que comen y beben en la mesa del Señor;
- Los cristianos reciben el cuerpo y la sangre de Cristo para perdón de los pecados, fortalecimiento de su fe y crecimiento en el amor y el servicio;
- La Santa Cena debe darse solamente a aquellos que profesan la fe cristiana;
- Quienes participan del sacramento sin discernir lo que están haciendo o lo hacen de manera indigna cometen pecado y reciben el juicio de Dios;
- La Santa Cena es la manifestación y celebración de la comunión con Dios y con los demás miembros de la iglesia;
- La Santa Cena es también la proclamación de la muerte y resurrección de Jesucristo para salvar a la humanidad.
Referencias: Mateo 26:26-28; Marcos 14:22-25; 1 Corintios 10:16-17; 11: 23-29.
LA ORACIÓN
- La oración es la comunicación de los cristianos con Dios;
- No es un acto por el cual se obtengan méritos o recompensas, a pesar de estar divinamente ordenado;
- Todo cristiano tiene el privilegio y la oportunidad de practicarla regularmente para provecho propio y para beneficio de otros;
- La oración hecha con fe, conforme a la voluntad de Dios, tiene la clara y segura promesa de que Dios la acepta y responde de la manera más conveniente.
Referencias: Mateo 7:7-8; 21:22; Salmo 50:15; 1 Timoteo 2:1, 8; 1 Juan 5:14; Isaías 65:24; 1 Tesalonicenses 5:17.
DIABLO E INFIERNO
- Existe una gran hueste de espíritus (llamados “demonios” en la Biblia), dotados de poder, que son enemigos implacables de Dios y de su Iglesia;
- Fueron lanzados al infierno;
- El diablo y sus huestes trabajan sigilosa y astutamente para que los hombres no confíen en Dios y reciban la condenación eterna;
- El infierno es el lugar de castigo, es lo opuesto a la vida y la salvación y se lo suele describir como el fuego eterno o la eterna separación de Dios;
- En el día que Jesucristo regrese todos los hombres que murieron sin fe en Dios serán destinados al infierno de tormento y condenación eterna;
- La existencia del infierno es una realidad que se basa en la autoridad de la Biblia, la Palabra de Dios.
Referencias: Efesios 6:12; 1 Pedro 5:8-9; Judas 6; Mateo 25:41; Isaías 66:24; 2 Pedro 2:4; Apocalipsis 20:10.
LA MUERTE Y EL MÁS ALLÁ
- El cuerpo, que en la muerte es separado del alma, será resucitado el día en que Jesucristo regrese y se unirá nuevamente al alma;
- Todos los hombres serán juzgados por Jesucristo;
- Todos los creyentes en Jesucristo recibirán la vida eterna en el cielo, en cambio los no creyentes serán apartados de la presencia de Dios e irán a la condenación eterna;
- Una vez que las personas mueren nada se puede hacer por ellas respecto de su juicio y destino eterno.
Referencias: Juan 5:28-29; Mateo 25:31-46; Lucas 16:26-31; Daniel 12:2.
CUESTIONES ESPECIALES
CREDOS
- Un credo, como la palabra misma lo dice y significa (credo = yo creo), es simplemente una afirmación de aquello que se cree;
- Todo aquel que confiesa ser cristiano tiene un credo;
- Un credo no es un complemento a la Biblia; sino una respuesta de fe a las verdades reveladas en la misma;
- La función del credo es confesar la fe y defenderla de posibles errores y falsas interpretaciones.
Referencias: 1 Pedro 3:15-16; Mateo 10:32
Nosotros aceptamos las Escrituras canónicas del Antiguo Testamento y del Nuevo Testamento como la Palabra de Dios inspirada e infalible y como la única fuente de fe y vida.
Confiesamos junto con la Iglesia Luterana, los antiguos credos ecuménicos: Apostólico, Niceno y Atanasiano .
Suscribimos las confesiones luteranas particulares (Confesión Inalterada de Augsburgo, 1530; La Apología, 1531; Los Artículos de Esmalcalda 1537; Los Catecismos Mayor y Menor de Lutero, 1529; La Fórmula de Concordia, 1577), como la exposición fiel de la Doctrina Bíblica.
RELIGIÓN Y CIENCIA
- Puesto que Dios se reveló en la grandeza y complejidad del universo, que se reveló como un Dios de misericordia y amor en la obra redentora de Cristo, por cierto no puede haber conflicto entre la verdadera ciencia y las verdades de la Biblia;
- Todas las teorías evolucionistas y filosóficas que niegan el lugar de Dios en el universo, o que intentan negar su revelación salvadora y santificadora, no concuerdan con las verdades reveladas de la Biblia;
- La ciencia debiera ser, una forma de manifestación de las grandes bendiciones que Dios derrama sobre la humanidad.
Referencias: Salmo 8:3-4; 19:1; Juan 1:3; Romanos 11:33-36; Hebreos 1:10; 11:3; Génesis 1.
ECUMENISMO
- La división que reina en la Iglesia Cristiana visible es una condición deplorable, y que los responsables por ella son los que defienden y profesan falsas doctrinas;
- No puede haber verdadera unión exterior donde no hay unión en la fe;
- La esperanza de una cristiandad unida se hará realidad solamente cuando todos los que confiesan ser cristianos acepten todas las doctrinas presentadas en la Palabra de Dios.
Referencias: Romanos 16:17-18; Efesios 4:3-6.
EDUCACIÓN RELIGIOSA
- La educación cristiana no es función del estado, sino del hogar y de la Iglesia;
- Corresponde a la Iglesia organizar escuelas y planear otras actividades que ayuden a los padres a educar a sus hijos en el amor del Señor;
- La educación cristiana y la instrucción de niños y jóvenes, es una obligación que los padres cristianos tienen consigo mismos, con sus hijos, su Iglesia y su patria.
Referencias: Marcos 10:14; Efesios 6:4; 2 Timoteo 1:5; 3:15; Deuteronomio 6:5-8 .
IGLESIA Y ESTADO
- El principio que establece la separación entre la Iglesia y el estado está en armonía con el Espíritu y la letra de la Biblia;
- A raíz de ello, la ejecución de las leyes civiles compete al estado y no a la Iglesia;
- La Iglesia tiene la misión de predicar y obrar en favor de la justicia sin interponerse en la labor del estado ni quebrantando las leyes y autoridades establecidas por Dios;
- La interferencia de la Iglesia en el estado y viceversa no es conveniente.
Referencias: Juan 18:36; Mateo 22:15-22; Romanos 13:1-7; Tito 3:1-2.
EL DIVORCIO
- Dios instituyó el matrimonio como el elemento fundacional de la sociedad, no es una creación humana;
- Dios espera que el matrimonio sea una unión exclusiva y duradera, y por ello prohíbe la poligamia y la promiscuidad sexual porque atentan contra la santidad del matrimonio;
- El matrimonio no es un sacramento, y es válido, aún sin ceremonia religiosa;
- La ceremonia religiosa se realiza para pedir la bendición de Dios sobre el matrimonio ya constituido;
- El vínculo matrimonial debe preservarse inviolable;
- Dios no desea el divorcio de las parejas, lo permite únicamente en casos irreparables de adulterio o abandono malicioso;
- Cree que la actual tendencia social que menosprecia la autoridad de Dios, el noviazgo y el matrimonio, genera daños incalculables al hogar, los hijos, la Iglesia, el estado, en fin, a toda la sociedad.
Referencias: Mateo 19:1-9; 1 Corintios 7:15; Marcos 10:7-8.
Cristo Para Todas Las Naciones - Paraguay
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